este momento la presión por el ahorro es inmensa. Nuestros clientes, aquellos que no han cancelado el servicio y que creen que la calidad del mismo es importante, también piden una revisión de los precios. En empresas como la nuestra donde el coste de personal representa el 70% el ahorro tiene que hacerse con bisturí. Pero tiene que hacerse. Sin extender el miedo al despido, de que hoy te puede tocar a ti y mañana a mi. Pero contagiando en la importancia del ahorro. Y sin romper los compromisos salariales. Otra cosa bien distinta son los incentivos, los bonus que se entregan. Estos bonus van ligados al resultadlo de la empresa. ¡Tienen que ir unidos al resultado! Nadie puede entender ni aceptar ajustes generales y que los directivos tengan bonus sin tener en cuenta los resultados. Ahora bien, si los resultados se consiguen el compromiso debe mantenerse. Me decía mi amigo KP, que está pasando por una situación drástica de reajuste en su empresa, que profesionalmente hablando también podemos vivir con mucho menos de lo que imaginamos. Parece inaudito al principio pero es posible. No se trata de ser súper López sino de repensarlo todo de arriba abajo. En mi situación lo he tenido que hacer por la via rápida pero vosotros lo podéis hacer sin prisa pero sin pausa. Podéis ser los mismos y hacerlo mejor. Exige eso sí, pensar de otra manera. Sin duda tenemos que involucrarnos todos con ese objetivo para que sea el objetivo de todos. Aprendamos a pensar de otra manera.